poder-delicadeza
A veces, al finalizar el día, cuando ya apenas circulan los coches por la carretera más próxima, apago la luz, abro la ventana y cierro los ojos... ¡qué sensación tan extraña!

El olor a mar se infiltra en mi casa incitándome a inhalarlo en inspiraciones lentas, suaves, profundas... Poco a poco me veo envuelta en el sonido de un mar que avanza agrandándose a cada paso y, cuando se siente suficientemente fuerte, descarga su rabia y rompe en mil pedazos sobre el agua que regresa debilitada, aunque no exhausta, después de haber librado su batalla.
La tropa que regresa no se resigna a volver con las manos vacías, así, arrastra en su resaca todo lo que se le antoja pero, a la arena la acaricia delicadamente, meciéndola en su cadencia. Le susurra: "¡soy fuerte, pero a ti..., a ti te quiero!"
Recargando pilas
Me gusta el campo.
Hay veces que necesito volver a mis raíces, regresar a mi aldea y sentir la unión familiar a través del trabajo físico en el campo. Tres generaciones trabajando en equipo. Nadie dirige, nadie manda. Vemos lo que hay que hacer y nos ponemos manos a la obra intercambiando tareas cuando se nos hacen demasiado pesadas. Sensación de plenitud y agotamiento al final de la jornada y paz, mucha paz y amor, mucho amor y complicidad, mucha complicidad...
Día plomizo
Hoy es uno de esos días plomizos de verano en los que un cielo encapotado proyecta su cegadora luz sobre el mar, sobre el campo, sobre el asfalto... provocando una presión inusual en mis sienes que me obliga a entornar los ojos. No hace frío, pero de vez en cuando una ráfaga de viento manipula los objetos livianos que se encuentra por el camino. Las notas que leo en una terraza mientras disfruto de un café, amenazan con escaparse de mis manos. Una aplastante sensación de desidia se apodera de todo mi cuerpo. Me gustaría dormir. Miro el reloj, todavía me quedan unas horas de trabajo. Me levanto tranquilamente y camino hacia el despacho, despacio, como si quisiera no llegar... pero llego.
Mientras priorizo las tareas restantes, me animo pensando que, después, más tarde, me daré una ducha para desprenderme de toda la carga eléctrica acumulada y bajaré a tomarme una caña.
Noche meiga
Hoxe é "A Noite".
trataréi de queimar co lume as cousas que non quero máis na miña vida, de deixar atrás vellos paradigmas para ter espacio para os novos.
Noite de meigas, noite de trasnos, noite de San Xoán
Otro lunes fantástico!
Como cada lunes desde el comienzo del mes de febrero, me despierto con una curiosidad en mi cabeza: ¿qué nos contarán hoy?.
Siempre me sorprenden con sus anécdotas, con sus vivencias, con sus conocimientos. Me hacen reflexionar, confiar en mis posibilidades, inventar nuevos enfoques para las mismas cosas, dejar libre la imaginación por unas horas... no sé, es como si me cargaran las pilas para toda la semana y sus ponencias producen en mi la sensación de poder con todo, de creer que existe otro modo de hacer las cosas, mucho más alineado, con la vida, con mi vida.
Nuevamente he de agradecer esta oportunidad y desear con todas mis fuerzas sacarle partido.
Sólo me queda un lunes así, :-( luego... a volar! ;-)
Thelma y Louise...
... atacan de nuevo!
Después del viaje a Francia del verano pasado, Thelma y Louise se han puesto de nuevo al volante, música a tope, cantando hasta quedarse afónicas... pocas paradas para no llegar muy tarde. Mucho cansancio y mucha felicidad. Dos días y medio por delante y muchas expectativas de... pasarlo bien. ¡Así fue! Desde La Coruña y Madrid llegamos a Bilbo. Reunión con un montón de amigos (¡pero qué majos que son!). Campo, playa, chuletón, zuritos, chiquiteros, pintxos, vela, pádel, compras... "que pim, que pam, tumbando aguja y tó ciclao". Faltaron "os dous de sempre", pero claro, ¡estaban en Ibiza!
¡Sin desperdicio, y eso que del mismo Bilbao... no eran!
En coche a Bilbao
[ Máis ]
Otra fuente de estrés
Ya comentaba en un post anterior -o tal vez en un comentario- que un importante causa del estrés es la fatiga. La prevención de esta fuente de estrés parece clara: el descanso, pero combinado con una correcta alimentación que facilite al organismo todos los elementos que necesita para estar bien y la práctica regular de algún ejercicio.
Otra de las principales fuentes de este mal, que aqueja a una parte nada despreciable de la población actual, es la falta de objetivos. Sin objetivos uno está perdido, no tiene una misión por la que luchar y sobre la que enfocar sus esfuerzos. Sin objetivos claros y bien definidos, vagamos haciendo círculos, dando palos de ciego. Sin embargo, cuando sabemos hacia dónde nos dirigimos -con una importante dosis de realismo, claro-, fijamos unos plazos y preparamos nuestras estrategias y metas intermedias, todo cobra un sentido. Alguien dijo una vez (no recuerdo quien), "no existen objetivos imposibles, sino plazos mal calculados" -más o menos era así. Esto significa que siempre podremos revisar los plazos establecidos y ajustarlos a la realidad del momento o contexto en el que estemos, sin perjuicio de revisar también los objetivos si fuere menester.
Por tanto, la solución al estrés causado por esta fuente pasa por pararse a pensar acerca de nuestra vida, de nuestro presente y nuestro futuro, visualizándonos consiguiendo lo que nos hayamos propuesto, utilizando la sabiduría de la experiencia y los errores pasados para hacer mejor las cosas y estableciendo planes de acción que poco a poco nos vayan acercando a nuestros objetivos.
Manu Chao
Me gusta Manu Chao. Lo cierto es que conocía algo de su música de la época de Mano Negra, pero hasta hace poco no me había parado a escuchar las letras y apenas conocía las canciones más populares. He descubierto una música con compromiso y con un aire ecléctico que me fascina, un crisol de ritmos y modos que reinventan una y otra vez un estilo muy personal, diferente.
http://www.manuchao.net/
http://www.youtube.com/watch?v=KV0-biHAtNY&feature=fvsr
Hoy me dan las uvas!
No sé qué pasa cuando no pasa nada, que te ves atrapado en una telaraña de la que no te puedes deshacer. El remoloneo, la pereza, las cosas que tienes en la cabeza y que piensas hacer pero que no haces... realmente, no sé qué pasa cuando no pasa nada, lo que sé es que ¡me dan las uvas!