Un paseo por el bosque

domingo 19 xullo 2009

Después de un "finde" casero, casero, no he querido iniciar una nueva semana sin recoger parte de la energía que nos brinda la naturaleza. De modo que he salido con dos amigas (una humana y otra no), en dirección a un bosque espectacular que hay cerca de mi casa, provista de calzado cómodo y poco más. ¡Qué delicia! una temperatura suave y un sol bajo que, por otra parte, era difícil de ver entre tanto árbol. En los pequeños claros que encontrábamos de cuando en cuando, podíamos ver al fondo el mar, azul y tranquilo. Investigando investigando, tiramos (como las cabras) hacia pequeños senderos escarpados, pensando que hallaríamos otra salida pero... no, finalmente tuvimos que volver sobre nuestros pasos (o sobre otros pasos), para llegar a un paraje que nos resultase conocido.

Revivir la adolescencia

domingo 19 xullo 2009

Recuerdo que en aquéllos años, solía leer poesía (costumbre que desgraciadamente he perdido), y salía a pasear por la muralla con el libro de turno (muchas veces Béquer), o iba a contemplar un atardecer en compañía de Khalil Gibran, o Tagore.

Es posible que, como recientemente me han sugerido, esté reviviendo con intensidad esos momentos, aunque no me considero anclada a ellos. Momentos adolescentes en los que te cuestionas todo, buscas respuestas, no te conformas, te rebelas... y aún creo que debe de ser así.

Durante mucho tiempo la resignación ha formado parte de mi vocabulario. Creer que no mereces más, o que ya has hecho tu elección en la vida y que en consecuencia tienes que continuar el camino de la mejor forma posible, pero sin desviarte de tu ruta preestablecida, se convierte e ocasiones en un tirano que no te permite crecer, evolucionar... y NO, no hay ninguna ruta definida. La ruta la haces cada día. Cada día tomas nuevas decisiones. Las ilusiones se pueden fortalecer o debilitar, pero si esto último ocurre, tienes derecho a forjar nuevas ilusiones, sigues teniendo derecho a soñar sin cargar sobre tus espaldas ningún tipo de culpa. ¿Culpa?, ¿por qué? ¿por tratar de ser feliz?, ¿por intentar ser fiel a ti mismo?...

Hoy he estado tratando de organizar mis cosas en casa y entre viejos papeles y libretas encontré algunos pensamientos que escribía en esa época de "revolución". Este es uno de ellos:

"Más allá, mis ojos no ven fronteras, la vista se extiende hacia el infinito en un intento ansiado de libertad. No, mis ojos no ven fronteras, pero mi cuerpo no puede salir de esta habitación que apresa mis sentimientos. Y yo quiero sentir, quiero evadirme, volar en mi imaginación al "más allá" lleno de luz, luz brillante. El "más allá" donde la soledad de mi espíritu no se encuentra presa, no depende de las limitaciones humanas. En el "más allá" creado en mi imaginación, yo puedo volar, no existe el tiempo, no hay fronteras, tan solo libertad eterna. No, no es un sueño. Estoy allí porque mi mente está allí. Mi cuerpo quedó olvidado en aquélla habitación, cárcel de lo material, pero que jamás lo será para mi yo".

Tenía dieciséis años...