Si tal, ya luego...
Recuerdo oír esta expresión y otras similares en muchas ocasiones. Recuerdo decírmelas a mí misma con más frecuencia de la que desearía.
Y es que a veces tratamos de escapar de lo que debemos hacer, de lo que deberíamos hacer, prolongando así la agonía de algo que tarde o temprano, no quedará más remedio que afrontar y que, además cuanto más lo retrasemos, más nos costará realizar, porque, probablemente, hayamos de hacerlo con "intereses de demora".
Recuerdo haber escuchado, haber leído y también haber contado, que la postergación es una de las principales causas del estrés. Recuerdo habérmelo creído. Recuerdo haber hecho propósito de enmienda. Y recuerdo, finalmente haber dicho...
si tal, ya luego...