poder-delicadeza
A veces, al finalizar el día, cuando ya apenas circulan los coches por la carretera más próxima, apago la luz, abro la ventana y cierro los ojos... ¡qué sensación tan extraña!

El olor a mar se infiltra en mi casa incitándome a inhalarlo en inspiraciones lentas, suaves, profundas... Poco a poco me veo envuelta en el sonido de un mar que avanza agrandándose a cada paso y, cuando se siente suficientemente fuerte, descarga su rabia y rompe en mil pedazos sobre el agua que regresa debilitada, aunque no exhausta, después de haber librado su batalla.
La tropa que regresa no se resigna a volver con las manos vacías, así, arrastra en su resaca todo lo que se le antoja pero, a la arena la acaricia delicadamente, meciéndola en su cadencia. Le susurra: "¡soy fuerte, pero a ti..., a ti te quiero!"
Vivir junto al mar es un regalo...
A ver ya si este año... O el que viene
Besos
enviado por leiter o 01 xullo 2009 ás 06:32 AM CEST
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Tienes razón, Leiter, es todo un regalo. ¡Venga, anímate!
enviado por PYT o 01 xullo 2009 ás 05:53 PM CEST
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